¡LÁZARO, PRESENTE! El próximo 20 de febrero se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Lázaro, tras un mes de dar dura batalla por su vida en el hospital Castro Rendón de Neuquén.
Esta vez lo voy a recordar como el militante revolucionario que fue. En sus años de joven tenía sentimiento peronista, como la mayoría del pueblo argentino pero nunca militó en ese partido. El 20 de Junio del 73 participó de esa gran movilización que fue a recibir a Perón a Ezeiza y que terminó en lo que hoy conocemos como la masacre de Ezeiza. Ingresó al partido, creo que en 1984 (al viejo MAS), y a partir de ese momento no paró de militar por la causa revolucionaria. A fines de los 80 trabajando en un frigorífico llamado El Bierzo, participo en la lista de oposición que se propuso como objetivo sacar la burocracia del sindicato. Dieron una dura pelea y perdieron las elecciones por poquitos votos. Esto de haber sido activista le costó que a una semana de terminada las elecciones tuviera el telegrama de despido en su casa. Le faltaban algunos años para jubilarse y tuvo que sobrevivir changueando de herrero. Fueron duros esos años, el menemismo y la ola neoliberal mundial avanzaban y era muy difícil ir contra esa fuerza. A pesar de la dificultad, siempre se plantó y le discutía a cualquiera que no había que pagar la deuda externa, que la única salida era el socialismo. Luego participó del movimiento que encabezó Norma Plá, luchadora del movimiento de jubilados. Como militante de la Regional Oeste, se caracterizó por estar siempre dispuesto a hacer cualquier actividad que el partido le indicara. Le gustaba encargarse también del mantenimiento del local, de los arreglos cortar el pasto y todas esas cosas que la mayoría no ve, pero que son fundamentales para el funcionamiento de un local político. Una de las tareas que más le gustaba era anotarse para viajar al interior del país a colaborar con las campañas de afiliación de cada provincia. Viajó a muchos lugares del país, de sur a norte y siempre trajo los mejores recuerdos de los compañeros de cada lugar. Su último acto militante es para mí uno de los más importantes. En la tarea de afiliaciones en Neuquén y por defender a un compañero en un ataque a nuestro local, recibió nueve puñaladas que le provocaron la muerte. Y pongo este como su acto más importante, porque lo pinta de cuerpo entero. Enfrentar cualquier peligro aún ante la adversidad y en defensa de un compañero. La moral revolucionaria en su máxima expresión. En esta nueva etapa que atravesamos ahora, siendo parte del Movimiento Proyecto Sur, se nos abre la posibilidad de acercar al partido a nuevos compañeros, y por eso es necesario valorar y reafirmar qué tipo de militantes tenemos que ser. Necesitamos muchos Lázaros dispuestos a entregar todo por el partido.
CONSTRUIR UN PARTIDO DE MASAS Esta fue la gran tarea que Moreno tuvo como norte durante su vida militante. Como todos los 25 de enero le rendimos homenaje al fundador de nuestra corriente.
Moreno siempre empujó por sacar al trotskismo del debate meramente intelectual y pegarlo a los trabajadores, sus luchas y necesidades. Lo hacemos desde una óptica que entendemos revolucionaria: reivindicando aquellos pilares teórico-políticos a los que les reconocemos vigencia que son parte de su legado. Asimismo, queremos transmitir que este homenaje nada tiene que ver con el culto a la personalidad ajeno a nuestra tradición. De todos los aportes que todavía hoy reconocemos valederos, queremos destacar la obsesión de Moreno por hacer del socialismo revolucionario una corriente política de masas. Siempre resulta difícil abordar estos artículos de carácter histórico. Sabemos que la joven militancia de nuestra fuerza, como así también los lectores independientes de Alternativa Socialista no conocen toda la rica trayectoria de nuestra organización sintetizada en parte por la actividad política del propio Moreno a lo largo de su vida. Pero vamos a evitar la fría cronología y como primera aproximación al personaje queremos señalar un rasgo destacado: la pasión por la actividad revolucionaria y especialmente por penetrar entre los trabajadores expresando en política sus aspiraciones más sentidas. Le tocó un período donde el espacio político para los revolucionarios y el programa del socialismo mundial eran acotados. Atravesó las diversas etapas de la lucha de clases en nuestro país y el mundo, teniendo que enfrentar la realidad de que el estalinismo, las corrientes foquistas e incluso movimientos como el peronismo, ganaban adhesión y peso de masas. Así, desde la década del 40´ el morenismo en condiciones adversas en general, se hizo fuerte aprovechando cada oportunidad que ofrecían los procesos de lucha de clases. El sentido de la oportunidad es una de las claves de la corriente que el construyó.
COMBATIR EL SECTARISMO Dos premisas rectoras sobre las que machacó insistentemente Moreno en toda su vida fueron que siempre el partido tiene que reflejar las necesidades del conjunto de la clase obrera y el pueblo, y no únicamente de su vanguardia. Esta cuestión sigue siendo un debate de concepciones en la izquierda de nuestro país y de todo el mundo: nosotros combatimos el “vanguardismo” que se ordena por el “todo o nada” en el que muchas veces caen por falta de experiencia las nuevas camadas de luchadores y del que hacen ideología algunos grupos y partidos. Siempre, siempre hay que ordenar la política revolucionaria reflejando las necesidades globales del conjunto de la clase con el objetivo de movilizarla contra la patronal, la burocracia y los gobiernos de turno. Por otra parte, Moreno decía que había que combatir duramente las tendencias sectarias al interior de nuestra corriente y también en el activismo obrero, popular y juvenil. La unidad es clave para lograr construir fuertes alternativas con peso masivo para provocar transformaciones sociales: “¿Por qué somos pesimistas sobre que nosotros solos lo hagamos? (la revolución socialista) Porque ni siquiera la Revolución de Octubre fue hecha por el Partido Bolchevique solo. Esto es bueno que lo digamos, porque pocos lo recuerdan. Primero se unieron a la Interbarrial de San Pe-tersburgo, donde estaba Trotsky y que tenía varios miles de los mejores activistas obreros de la Capital y que después fue de lo mejor del Partido Bolchevique. Hubo una unidad entre febrero y octubre. Entraron al Partido Bolchevique, [de la misma manera en que] pudieron haberse unido; no fue sólo el Partido Bolchevique. Pero para tomar el poder se unieron a los Socialistas Revolucionarios de Izquierda. (...) No vemos la menor posibilidad de que nuestros partidos por sí solos se desarrollen, se desarrollen, se desarrollen, y lleguen a dirigir la revolución. Nosotros en esta etapa vemos imposible a esta variante”. Esta afirmación cobra en esta etapa histórica de crisis capitalista civili-zatoria un renovado valor como eje de referencia político.
TRANSFORMAR LA REALIDAD En este punto, la batalla política de Moreno dejó profundas huellas en nuestra historia militante. Intentó todo tipo de acuerdos y variantes unitarias para desarrollar una perspectiva de transformación social en el país y en todo el mundo. Nuestra corriente tiene expresiones en partidos, corrientes, grupos y dirigentes en todo el mundo. Insistió una y otra vez con la necesidad de construir con perspectiva de masas, construir con esa aspiración en política confianza en el propio programa y en los pueblos del mundo que peleaban y lo siguen haciendo de forma incansable. Con esta clave educó como principal dirigente a generaciones de cuadros y militantes de nuestra corriente. Y si un aspecto tenemos para reconocer completamente vigente hoy, es esa obsesión por hacer de nuestros partidos y grupos, corrientes políticos con verdadera influencia capaz de impulsar revolucionariamente la lucha de los pueblos por una sociedad más justa: el socialismo. Otra vez entonces, y con enormes desafíos presentes para encarar en esta etapa, te decimos camarada Nahuel ¡Hasta el socialismo siempre!
Con este artículo estamos completando la serie de notas dedicadas al revolucionario ruso. En esta oportunidad queremos detenernos en precisar las afirmaciones de Trotsky que todavía consideramos pilares fundamentales para la lucha anticapitalista y la pelea por una perspectiva socialista en Argentina y el mundo. En definitiva, queremos plantear qué significa ser trotskista hoy desde la óptica de nuestra corriente internacional.
Hay un primer aspecto importante a resaltar como marco: el movimiento trotskista internacional sufrió una brutal crisis después de la II Guerra Mundial a consecuencia de varios factores combinados.Por un lado, la desaparición física de su principal dirigente y orientador político, se transformó en un hecho objetivo. Trotsky concentraba la experiencia de 3 revoluciones, la construcción de una internacional de masas y el trabajo militante en equipo con el propio Lenin. La IV Internacional, en 1940, consistía en un puñado de revolucionarios que organizados alrededor del viejo dirigente, eran directamente asesorados por él actuando en una realidad tremendamente compleja dominada por el peso del estalinismo mundial. Se estaba desarrollando la etapa de construcción programática y de “acumulación primitiva” de cuadros para resistir la doble presión del imperialismo y la burocracia estalinista cuando se produjo el asesinato. Y como variable adicional, hay que anotar que contra los pronósticos del propio Trotsky, el ascenso de masas de la segunda posguerra fue capitalizado políticamente por la burocracia de Moscú que lejos de debilitarse se consolidó como la más poderosa superestructura obrera del mundo al servicio de la contrarrevolución. La Internacional quedó en manos de dirigentes no probados en grandes confrontaciones de la lucha de clases provenientes de la intelectualidad de clase media europea y que erraron políticamente en las oportunidades más importantes que se le plantearon al movimiento en ese período. Dio respuestas sectarias al fenómeno de las expropiaciones en el Este Europeo, a la Revolución China y Cubana. Posteriormente impactados por el peso del estalinismo y para salir de la marginalidad, claudicaron a todos los elencos dirigentes que estuvieran al frente de procesos de movilización revolucionaria mimetizándose con ellos y elevando a estrategias permanentes las tácticas correctas de tener políticas hacia las direcciones traidoras con apoyo de masas, liquidando así la perspectiva revolucionaria para el movimiento trotskista. En ese escenario, sobresale la lucha principista de Nahuel Moreno, fundador de la corriente que nosotros integramos, pechando a izquierda y derecha contra sectarios y oportunistas para construir partidos revolucionarios con peso de masas aprovechando las oportunidades de la lucha de clases.
LA PRIMERA AFIRMACIÓN DE TROTSKY CORROBORADA POR LA HISTORIA Y LA ETAPA ACTUAL: LA DECADENCIA DEL CAPITALISMO
El trotskismo es la única corriente que ha definido de manera marxista por qué el capitalismo no tiene ningún tipo de respuesta para la humanidad y que desde principios del siglo pasado es un sistema que está destruyendo a la civilización completa. Este es un debate, porque no todos los marxistas afirmaron esta tesis siempre. En la actualidad, dada la magnitud de la crisis del capital y su carácter a todas luces sistémico, muchos que abonaban la opinión de que el capitalismo se seguía desarrollando están retornando a un postulado que fue de Lenin y que Trotsky recuperó para la historia y lo colocó como premisa en el Programa de Transición: a saber, que a partir de la Primera Guerra Mundial el sistema de conjunto dejó de ser progresivo y por lo tanto había que destruirlo. Muchas corrientes del marxismo que opinaban eso, con los años y al hacerse dura la pelea fueron cambiando y planteando que tal vez el capitalismo sí desarrollaba algo, por ejemplo la revolución tecnológica. Hoy resulta difícil explicar que aunque hay celulares de última generación, también se calcula que este va a ser el siglo de las hambrunas generalizadas y no porque falte comida, sino porque el negocio es producir alimentos para los que tienen capacidad de compra y como el propio sistema es una “fábrica de pobres” son cada vez menos los que pueden comprar. De ahí, que las crisis económicas bajo el capitalismo son cada vez más crisis de “sobrea-bundancia” que de “miseria”. Se profundiza la crisis energética con la utilización de fuentes no renovables, y cero inversión en desarrollo de alternativas. El medio ambiente es objeto de la violencia irracional de la producción capitalista que pone en serio riesgo la continuidad de la vida sobre el planeta. En síntesis: esta tesis fun-dante del trotskismo es clave porque hubo muchas teorías de que el capitalismo se podía humanizar. «Si el capitalismo desarrolla las fuerzas productivas entonces hay que hacer reformas, no revolución». De esta definición del capitalismo deviene teoría y deviene qué tipo de organización política hay que construir. Porque si es cierto que el capitalismo puede desarrollarse o que se puede humanizar o que hay dos tipos de capitalis-mos, uno bueno y otro malo y si depende de quién gobierne, entonces en lugar de pelear por revoluciones hay que pechar por reformas progresivas. El trotskismo afirma lo opuesto y es la base política para la construcción de organizaciones revolucionarias para derrotar el sistema del capital. Por eso, como trotskistas en la actualidad peleamos en Venezuela para profundizar la revolución. No nos conformamos con el estadio en el que se encuentra ni ese proceso, ni el de Bolivia. Peleamos por la revolución permanente en Venezuela, Bolivia y todos los países. Por eso nosotros apoyamos el movimiento bolivariano pero no somos chavistas. Nosotros no asumimos más compromiso que con la clase obrera y el pueblo y con la revolución para derrotar al capitalismo. No hay otro sistema alternativo que pueda sacar a la humanidad que no sea el socialismo y para eso hay que derrotar al capitalismo.
MOVILIZACIÓN Y CLASE OBRERA COMO MOTORES DE LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES Hay dos afirmaciones más que hacen a la vigencia del trotskismo como concepción revolucionaria: que la única vía para derrotar el capitalismo es la movilización independiente de masas y que el sujeto social de esa transformación no puede ser otro que la clase obrera. Estas son dos discusiones muy importantes. Por ejemplo: el parlamento, acumular poder o las elecciones, ¿puede llevarnos al socialismo? Nosotros creemos que no. Está demostrado por la historia que es tanto lo que hay que cambiar, que para hacer el socialismo hay que desplazar del poder a una clase social, la burguesía, que tiene muchos recursos y que va a pelear con todo para defender sus privilegios. Sólo se la puede derrotar con una gran movilización de masas. Esto no significa no aprovechar revolucionariamente las elecciones y el parlamento para hacer conocer las propuestas revolucionarias masivamente. Y esto es un debate importante porque ha habido otras discusiones. Por ejemplo, cuando la clase obrera no se moviliza ¿es la guerrilla la salida? Nosotros creemos que no, que si no hay movilización de la clase obrera y del pueblo no hay ninguna posibilidad de cambio social y eso lo atestigua la historia. La movilización es la garantía para que los procesos no se estanquen y retrocedan. Nosotros apostamos a la movilización para llegar al poder y parir nuevas instituciones, absolutamente democráticas en las que los trabajadores y el pueblo sean protagonistas absolutos de la planificación y la ejecución de los principales resortes económicos y políticos de la sociedad.¿Y cuál es la clase social que puede encabezar los cambios? Esta es otra polémica mundial porque desde distintas ubicaciones, incluso desde la propia izquierda, se llegó a afirmar ante el crecimiento de la desocupación y el tecnificación de la producción que la clase obrera no “iba más”. Por eso, no podía ser la clase que encabezara los cambios porque es una clase debilitada, disminuida y con poca capacidad revolucionaria por lo tanto hay que se trataba de buscar “sujetos sustitutos” de la clase obrera. En nuestra convencida opinión, estas tesis hicieron parte de la ofensiva ideológica más integral del imperialismo después de la caída del Muro de Berlín. De hecho, hay serias investigaciones consis-tentemente documentadas que demuestran que tomada la clase obrera de conjunto, con la proletarización de campesinado en el Asia y el proceso de desrura-lización global, hoy la clase obrera es más numerosa que a principios del siglo pasado cuando se tomó el poder en Rusia. La vitalidad de la clase obrera sigue intacta, de lo que se trata es de no perder el objetivo de hacerse y construirse políticamente con ella y avanzar o retroceder junto con ella. Esto no quiere decir tener una visión sectaria, porque de esto hay muchos trotskistas que sacan la conclusión de que es sólo la clase obrera y que no hay que tener política para casi ningún otro sector social o que hay que contraponer clase obrera a sectores medios y no es así. Esta es otra gran enseñanza del trotskismo. En Rusia no habría habido revolución si la clase obrera no acaudillaba el proceso, pero tampoco si no había una política para los millones y millones de campesinos que existían, que vieron en la clase obrera una alternativa para salir de su situación y apoyaron el proceso revolucionario que terminó expropiando a la burguesía. Hay que tener política hacia otras clases sociales, lo que no hay que perder de vista es que es la clase obrera la única clase revolucionaria que puede protagonizar los cambios sociales que hacen falta. La clase obrera es la única clase que sabe que no va a llegar a ser capitalista. La única que no tiene expectativas de ser patrón. La única cuya expectativa es tratar de lograr mejorar su nivel de vida y por eso se enfrenta irreconciliablemente con la clase de los capitalistas.
DEMOCRACIA OBRERA Y PARTIDO REVOLUCIONARIO: PRE REQUISITOS PARA LA LUCHA POR EL SOCIALISMO Para lograr los cambios de fondo en la lucha anticapitalista se necesita la más amplia democracia y para pelear por la democracia hay que saber que el enfrentamiento es contra un enemigo brutal: la burocracia en todas sus variantes y también contra las presiones concomitantes que actúan sobre los propios revolucionarios. Es una ley de la lucha de clases, que una vez conquistada una posición hacia adelante por algún sector del movimiento de masas, se activan fuertes presiones sobre esa nueva conducción. La URSS se burocratizó porque no avanzó la movilización -y el proceso revolucionario en Europa- y de hecho, muchas veces pasa que se conquista un sindicato o un centro de estudiantes pero como el proceso no avanza rápidamente a que se logre sacar del poder a la burguesía de conjunto, o se ganen todos los sindicatos de una rama de la industria sino que esa nueva conducción queda aislada, es ahí donde se concentran fortísimas presiones. Hay corrientes políticas que opinan que una vez que los “revolucionarios” conducimos un organismo de masas, ya no hay que hacer más asambleas porque los revolucionarios somos la “garantía”. O que porque la clase está desmovilizada si le consultamos a lo mejor resuelve en un sentido “no-revolucionario” y entonces es mejor que resuelvan los dirigentes “combativos”. El tema de la democracia obrera es crucial. No se puede ser trotskista sin ser abanderado de la más amplia democracia, una democracia que incluso muchas veces hace que tengamos que saber perder votaciones y aceptarlas, porque de eso se trata, porque hace falta retroceder con la clase obrera y no sustituirla y creer que por eso se avanza cuando en realidad estamos retrocediendo. Vale la pena ser trotskista porque existe la burocracia y la única corriente que la enfrenta es el trotskismo. Es la única corriente que tiene claridad de que la burocracia es un cáncer en el movimiento obrero, los agentes del capital en el seno de las organizaciones de la clase. Y finalmente, si una lección del trotskismo tiene absoluta vigencia hoy, es que no hay otra posibilidad de dar esta pelea que no sea agrupándonos en un partido. No hay ninguna chance de que los trabajadores logremos derrotar a enemigos de la dimensión del imperialismo, a la burocracia y a la patronal si no construimos un partido que tiene que ser democrático y vertebrado alrededor de militantes comprometidos. Ser trotskista es también entender que sin un partido revolucionario va a ser imposible tomar el poder. Va a haber movilizaciones colosales y caída de gobiernos. Pero, sin partido revolucionario que luche por empalmar con las masas sin oportunismo ni sectarismo, siempre la burguesía o las direcciones traidoras van a ocupar el vacío de poder, que en política no puede existir por mucho tiempo.
EN DEFENSA DEL MARXISMO Y EL PROGRAMA DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL Como venimos haciendo en las ediciones anteriores de Alternativa Socialista proponemos a nuestros lectores seguir profundizando en los aportes del gran revolucionario ruso León Trotsky a la lucha por la revolución socialista internacional. Ya abordamos la etapa de la conquista del poder por el partido que dirigió junto a Lenin y el inicio de la pelea contra el estalinismo al interior del partido, la URSS y la III Internacional. En esta oportunidad avanzamos en la definición de una etapa de colosal importancia para el marxismo revolucionario: la elaboración del programa para el nuevo escenario de la lucha de clases mundial y la fundación de una nueva organización internacional. Esperamos que la militancia socialista y los luchadores anticapitalistas encuentren en estas líneas incentivos para el debate y la acción revolucionaria en el presente altamente convulsionado por la crisis civilizatoria más profunda del último siglo.
La crisis capitalista recoloca las discusiones centrales de todo el siglo XX en el campo de la izquierda: ¿se puede derrotar revolucionariamente el capitalismo? ¿hay un proyecto alternativo de sociedad? ¿cuál es el programa para salir de la crisis sistémica actual? ¿cómo construir organizaciones revolucionarias con influencia de masas? Los períodos de honda conmoción como el actual tienen el mérito de reflotar debates de fondo, estratégicos y estructurales. Hasta hace poco más de veinte años, la burguesía mundial festejaba la caída del Muro de Berlín. Se propalaba una ofensiva ideológica a escala planetaria contra el socialismo. Fueron años del "fin de la historia", la "muerte de las ideologías" y otras paparruchadas del mismo tenor. Años duros para construir organizaciones revolucionarias a contracorriente de la propaganda imperialista y la desmoralización de muchos camaradas. La actual "caída del muro del capital" abre enormes oportunidades para los revolucionarios a condición de ser capaces de aplicar las lecciones de la experiencia acumulada por décadas de avances y retrocesos en el terreno de la lucha por el socialismo. En esa perspectiva, los que hacemos parte de la corriente referenciada en el trotskismo morenista partimos de una serie de instrumentos teórico-políticos de inmenso valor para actuar en la realidad presente de la lucha de clases.
LA OPOSICIÓN DE IZQUIERDA: LOS REVOLUCIONARIOS SE REAGRUPAN PARA RESISTIR Para finales de la década del 30 del siglo pasado únicamente quedaba vivo un dirigente histórico del partido bolchevique (además de Stalin) que había tomado el poder en Rusia: Trotsky. Fue él quien combatió los crímenes del estalinismo con los Juicios de Moscú y no dejó piedra sobre piedra de las falsas ideologías reformistas y reaccionarias montadas por la burocracia soviética. Desnudó el carácter retrógrado de la teoría del socialismo en un solo país y la capitulación al imperialismo mundial por parte de la III Internacional copada por Stalin. Pero, la experiencia al interior del partido burocratizado y la Comintern, se agota: no había nada para hacer allí y se imponía el desafío de construir una nueva organización revolucionaria internacional. La III había terminado corriendo la misma suerte que la II postrada a los pies de la burguesía y la contrarrevolución. En ese marco, la militancia de los seguidores de Trotsky constituía una fuerza minúscula, aislada y sometida a la persecución más feroz. Atestaban los campos de concentración del nazismo en Alemania, las cárceles del estalinismo en la URSS y sufrían la ferocidad de la GPU en España. La corriente del trotskismo denominada Oposición de Izquierda avanzó en la elaboración de las tesis fundamentales de un nuevo programa para la época en curso: el Programa de Transición.
EL PROGRAMA DE TRANSICIÓN Y LA IV INTERNACIONAL Tras el desastre del estalinismo en Alemania (con línea ultraizquierdista primero frente a la socialdemocracia y pactando después con Hitler) Trotsky llegó a la conclusión de que la Internacional Comunista había seguido el camino de la Segunda Internacional (socialista) y que estaba acabada como herramienta para la transformación revolucionaria de la sociedad. Convencido de que una nueva guerra mundial era inexorable, Trotsky planteó la impostergable necesidad de un nuevo programa y una nueva Internacional. Escribió El Programa de Transición como el programa para el Congreso Fundacional de la Cuarta Internacional antes del estallido de la guerra (1936). El horizonte perseguido era sacar al puñado de revolucionarios oposicionistas del aislamiento y tender un puente hacia los trabajadores en lucha. Para los marxistas la tarea estratégica es la toma del poder. Sin embargo, para poder hacerlo lo primero es ganar influencia de masas. Entre un objetivo y otro existe un período preparatorio de organización en base a la propaganda, formación y agitación de las tareas políticas para la destrucción del capitalismo y la reorganización socialista de la humanidad. La construcción del partido como herramienta para esas tareas históricas sería fácil si fuera suficiente con proclamarlo. Sin embargo, para llegar a las masas con las ideas del marxismo hay que explicar la situación como es y no como nos gustaría que fuese. Se trata entonces de partir "del nivel real de la conciencia de los trabajadores, que no es revolucionaria en todos los momentos y lugares. Y respondiendo a sus necesidades inmediatas impulsarlos hacia la conquista del poder". El Programa de Transición es ese "puente" de lo inmediato a la salida de fondo por la revolución y el socialismo. La organización para luchar por ese norte será una nueva internacional: la IV.
LA LUCHA CONTRA EL SECTARISMO Y LA OBSESIÓN POR LAS MASAS Lenin y Trotsky, dieron duras y consecuentes batallas contra el oportunismo, pero no menos lo hicieron contra el sectarismo estéril y el ultraizquierdismo. Trotsky bregó políticamente para que sus seguidores no se aislaran, sino que audazmente ingresaran tanto en el terreno político como en el sindical en las organizaciones de masas y donde se podía genuinamente desarrollar una política revolucionaria que fuera mucho más que una reafirma-ción abstracta de programas y tareas alejados de la lucha real. Así aconsejó a la los trotskistas franceses que entraran al Partido Socialista de ese país, lo mismo impulsó en EE.UU. con el SWP del viejo Cannon y en España para el grupo de simpatizantes de la Oposición. El viejo revolucionario decía: "quién no está obsesionado por encontrar el camino hacia las masas, es un peso muerto para el partido y su existencia incompatible con nuestra organización". Nuestra corriente política reivindica plenamente la tesis de que el partido tiene que dar la disputa en el movimiento de masas, e ir a dónde están las masas. No para adaptarse a su nivel de conciencia o capitular a las direcciones traidoras, sino para disputar duramente por el programa de la revolución con las adecuaciones tácticas que cada caso particular requiera. La lucha por el aprovechamiento de las oportunidades políticas y la audacia para empalmar con corrientes progresivas de la vanguardia y el movimiento de masas para construir nuestros partidos a saltos, también hace parte de nuestros pilares teóricos. Combatimos la concepción etapista, evolucionista y antidialéctica del desarrollo evolutivo de nuestras organizaciones por la mera y lineal acumulación de cuadros y militantes. En el mismo sentido, la firmeza de principios no puede ser confundida con el "purismo sectario". En esto, también seguimos al viejo maestro: "Un partido marxista debe aspirar a su plena independencia y a la mayor homogeneidad, pero en su proceso de formación a menudo debe actuar como fracción de un partido centrista o incluso de un partido reformista. Así, durante muchos años los bolcheviques estuvieron en el mismo partido que los mencheviques. También la Tercera Internacional se formó gradualmente a partir de la Segunda".Y para rematar esta entrega citamos una vez más al maestro: "Para un revolucionario, no basta con tener ideas correctas. No olvidemos que El capital y el Manifiesto comunista ya establecieron ideas correctas, sin que ello impidiera la propagación de ideas falsas. La tarea del partido revolucionario consiste en fundir esas ideas correctas con el movimiento obrero de masas. Solo de este modo pueden las ideas transformarse en fuerzas motrices. (...) El Corán dice que la montaña fue al profeta. El marxismo aconseja que el profeta vaya a la montaña".
LA LUCHA EN DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN Con esta segunda entrega le damos continuidad al ciclo de notas destinadas a revisar el legado teórico-político y la vigencia del pensamiento vivo de León Trotsky. En ese sentido, abordamos en este número de Alternativa Socialista una etapa altamente contradictoria, compleja y crucial para el curso de todo el siglo XX: el surgimiento del estalinismo como aparato político montado contra la revolución mundial. Este fenómeno va a determinar el carácter de toda una etapa mundial de la lucha de clases hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. En esta oportunidad, nos adentramos en la caracterización del marco de surgimiento del estalinismo, sus causas y los nuevos desafíos para los revolucionarios. Asimismo, recortamos debates de actualidad que cruzan el universo de preocupaciones de la vanguardia mundial.
Ya explicamos en la nota anterior, que tanto Lenin como Trotsky entendían la Revolución Rusa como el punto de partida de la revolución Europea y mundial. Estaban convencidos y defendían la tesis internacionalista de que si la revolución no se extendía, terminaría siendo derrotada en la propia Rusia por aislamiento. En suma, que la revolución contra el capital o era mundial o no sería nada. Pero para empezar este recorrido hay un hecho colosal para destacar: el triunfo de la revolución en Rusia abre una nueva época mundial en la lucha de clases. La época de crisis definitiva y terminal del sistema capitalista, y el jalón de un período histórico signado por crisis, guerras y revoluciones a escala de todo el mundo. El monumental impacto en la conciencia del movimiento obrero y de masas del triunfo revolucionario señaló un punto de inflexión y puso a la burguesía a la defensiva completa. El ascenso de masas en Europa incentivado por la combinación de la crisis provocada por la Primera Guerra Mundial y la existencia de una alternativa al capitalismo triunfante en Rusia motorizó el salto a la influencia de masas de los pequeños partidos comunistas en varios de los países centrales de Europa y en decenas más del mundo entero. La Tercera Internacional como polo de reagrupamiento revolucionario y dirección indiscutida con la autoridad del partido bolchevique al frente, agudizó el ascenso. Crisis revolucionaria en Alemania, Austria, Hungría y otros países. Huelgas, ocupaciones de fábrica, organismos de poder dual y milicias obreras grafican la profundidad de la situación en Europa. La burguesía acorralada actuó rápidamente: combinó concesiones económicas (jornada de 8 horas y derecho de sufragio universal) con violentísima represión a los revolucionarios. Para esta política a dos bandas, se apoyó en la socialdemocracia vendida completamente al capital. Los partidos socialistas de Europa, especialmente el de Alemania, fue comprado por la burguesía a partir de concesiones y prebendas económicas que fueron la base material de ese fenómeno objetivo. Los capitalistas europeos se dieron la línea de “ceder algo para no perder todo” y lograron cooptar a dirigentes y partidos que abonaron este salto de vereda con la teoría de las “reformas progresivas y acumulativas” para llegar al socialismo. El socialdemócrata Bernstein será el teórico estelar de esta traición criminal. Con el fracaso de la revolución europea y el fortalecimiento de los reformistas, se produce un cambio global en la correlación mundial de fuerzas entre la clase obrera y la burguesía. El fascismo avanzará en Italia imponiéndose a partir de 1922. En Alemania, comienza el ascenso meteórico del nazismo.
EL SURGUIMIENTO DEL ESTALINISMO Ya dijimos que en 1917, el Partido Bolchevique, que poco después se convirtió en el Partido Comunista, estableció el primer y único Estado obrero democrático del mundo. Estaba basado en los cuatro principios definidos por Lenin: todos los funcionarios debían ser elegidos y estar sujetos a revocabilidad en cualquier momento, no debían cobrar más que el salario medio de un trabajador cualificado, no debía haber un ejército permanente sino un pueblo armado, y no debía haber burocracia, sino rotación de responsabilidad para tareas administrativas a cargo de toda la sociedad. A pesar de los años de la Primera Guerra Mundial, de la guerra civil y del hambre, este naciente Estado obrero sobrevivió. Pero el atraso económico de Rusia y la derrota de las revoluciones en Estados más industrializados lo habían dejado aislado y débil. Una capa de granjeros ricos, funcionarios y arribistas ganaron posiciones más y más importantes en el Partido Comunista. Stalin, uno de sus dirigentes menores durante la revolución, se había convertido en el secretario general del partido. Utilizando su posición en el aparato del partido, proveyó de ubicaciones y prebendas a todo oportunista que estuviera dispuesto a apoyarlo políticamente. Durante los siguientes años, la totalidad del aparato, tanto del partido como del Estado, fue purgado de cualquier oposición. Trotsky describió este período como Thermidor, similar al período de reacción que siguió a la Revolución Francesa de 1789. Una contrarrevolución se estaba produciendo.
LA REVOLUCIÓN CONGELADA En la década del 30 del siglo pasado, Stalin concentró poder absoluto. Toda la burocracia estaba bajo su directo control. Sin embargo, la sola existencia del bolchevismo como expresión del programa y la tradición revolucionaria encarnada en Trotsky, era para el estalinismo una amenaza enorme. En realidad, toda la “vieja guardia bolche” era una amenaza para Stalin. Frente a esto, se embarcó en los “juicios de Moscú”, como impostura montado completamente, tratando de borrar cualquier oposición. Lenin había anticipado como previsión científica que en una sociedad socialista el Estado empezaría a desaparecer. En la URSS ocurrió lo opuesto: el Estado se fortaleció una enormidad. El desenlace de la Segunda Guerra Mundial potenció el fortalecimiento mayor de la burocracia. Sus privilegios materiales crecieron: altos salarios, villas de vacaciones, buenos coches, tiendas especiales, escuelas especiales para sus hijos... Conforme el despilfarro y la corrupción alcanzaban niveles casi zaristas, la burocracia pasó de ser un freno relativo al desarrollo económico, en una economía que todavía se expandía más rápido que en cualquier otro país, a un freno absoluto. Sin ningún control de las masas, y con todo el poder concentrado en la cima de la máquina burocrática, la economía empezó a crecer muy lentamente y luego se estancó.
LAS TAREAS DE LA NUEVA ETAPA: LA REVOLUCIÓN POLÍTICA Trotsky comprendió después de intentar dar una dura batalla al interior del partido, que progresivamente el estalinismo había terminado por cambiar el carácter revolucionario del partido ruso y la Tercera Internacional, a los que convirtió en meros instrumentos de la política reaccionaria de pactos con el imperialismo y la postración de la revolución en un solo país. Estas dos tesis (socialismo en un solo país y la coexistencia pacífica con el imperialismo) sepultaban pilares esenciales del marxismo revolucionario: que la batalla contra el capitalismo es mundial y que no existe ninguna posibilidad de pactos permanentes con la burguesía ni en el terreno nacional, ni internacional, sin la inevitable consecuencia de entregar la revolución al enemigo de clase. El trotskismo tiene como marca de nacimiento esta pelea central: por la defensa de la revolución permanente con el capitalismo mundial y la democracia obrera. Estas dos afirmaciones centrales de esta corriente revolucionaria tienen una vigencia enorme en debates actuales en la vanguardia en torno a los sindicatos y los organismos de masas en general tales como centros de estudiantes o federaciones. El trotskismo surge como programa revolucionario y se va convirtiendo en el polo de reagrupamiento mundial de los revolucionarios que resisten la cooptación del estalinismo o el asesinato liso y llano. Se pone a la orden del día una adecuación programática importantísima: la lucha por desarrollar una revolución política contra el régimen estalinista al interior de la URSS y en la Tercera Internacional. Se trata de asaltar violenta y revolucionariamente apoyado en la movilización de masas, el poder del estado obrero usurpado a la clase obrera por la casta burocrática encabezada por Stalin. En la próxima entrega vamos a recorrer otra etapa y nuevos debates: la construcción de la IV Internacional y el avance teórico-programático expresado en la definición de la política, orientación y tareas para la nueva realidad de la lucha de clase a escala mundial.
LA VIGENCIA DEL SOCIALISMO REVOLUCIONARIO EN EL SIGLO XXI Con este primer artículo que presentamos a los lectores de Alternativa Socialista, iniciamos un ciclo homenaje al gran revolucionario ruso al cumplirse 70 años de su asesinato a manos de un sicario a sueldo del estalinismo. El sentido de estas notas es el de revisar respetuosamente y críticamente, la trayectoria y principales enseñanzas de uno de los máximos dirigentes junto a Lenin de la más extraordinaria revolución obrera de la historia: la toma del poder por los bolcheviques en 1917 en Rusia. Aspiramos a aportar a la militancia obrera, estudiantil y popular, una visión resumida, pero profunda del enorme legado del todavía hoy vigente pensamiento y acción de Trotsky.
“Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida conciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo”. Esta frase, perteneciente a su testamento resume sin duda el compromiso de Trotsky con la causa de los trabajadores, por un mundo sin opresión ni explotación. Efectivamente, Lev Davidovich Bronstein se incorporó siendo muy joven a la lucha contra el capitalismo. Siendo casi un adolescente conoció por primera vez la cárcel y el destierro en Siberia, de donde logra fugarse y llegar a Londres. Allí conoce a Lenin y a los principales dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). Es en ese momento que empezará a utilizar el seudónimo de Trotsky, nombre de uno de sus carceleros en Siberia. En el año 1903, en el marco del II Congreso del POSDR realizado en Londres se produce la ruptura entre bolcheviques (mayoría) y mencheviques (minoría). Trotsky se opone a la concepción leninista de un partido centralizado y conspirativo que se convertiría en la marca de fábrica del Partido Bolchevique. Permanece durante algunos meses con los mencheviques pero luego rompe con ellos y se mantiene al margen de ambas fracciones hasta 1917.
REVOLUCIÓN PERMANENTE VERSUS REVOLUCIÓN POR ETAPAS En esos años, Rusia atravesaba importantes convulsiones, agravadas por la derrota en la guerra con Japón (1905) que había aumentado la miseria y las penurias de las masas. La Revolución se aproximaba, y entre los socialistas rusos aparecían profundas diferencias. Tradicionalmente estos marxistas habían considerado que la revolución rusa sería una revolución burguesa. Por ser Rusia un país atrasado las tareas fundamentales a resolver por esta revolución parecían similares a las de las grandes revoluciones burguesas democráticas de los siglos XVIII y XIX como la inglesa, la francesa o la americana: derrocar el absolutismo; conquistar las libertades y una constitución; liberar los campesinos de los resabios semifeudales; crear un mercado nacional unificado para asegurar el rápido desarrollo del capitalismo industrial, indispensable para preparar la victoria de una revolución socialista futura. De ello se desprendía una política de alianzas entre la burguesía liberal y el movimiento obrero, donde éste sólo debía luchar por objetivos inmediatos (jornada de ocho horas, libertad de organización y de huelga, etc.), y presionar a la burguesía para que completara lo más rápidamente posible la obra de “su” revolución. Esta era la concepción de los mencheviques, y la razón de la ruptura de Trotsky con ellos. Lenin rechazó esto. Recordó el análisis de Marx de que cuando el proletariado aparece en la escena política, la burguesía por temor a una revolución obrera se desliza hacia el campo de la contrarrevolución. Siguió sosteniendo el análisis de las tareas históricas de la revolución rusa, tales como las habían formulado los marxistas rusos. Pero dedujo del carácter contrarrevolucionario de la burguesía la imposibilidad de realizar estas tareas mediante una alianza entre la burguesía y el proletariado. Sustituyó esta idea por la de una alianza entre el proletariado y el campesinado. Para Lenin esta “dictadura democrática de los obreros y campesinos” se daría sobre la base de una economía todavía capitalista y en el marco de un Estado todavía burgués. Pero añadía que esto sólo podía lograrse con un partido disciplinado y compuesto por militantes como el bolchevique. Este fue sin duda su monumental aporte. Trotsky se opuso a esta concepción: señaló la incapacidad del campesinado para constituirse en una fuerza política autónoma, ya que este acepta siempre, en último análisis, la dirección burguesa o la dirección proletaria. Por lo tanto, la suerte de la revolución depende de la capacidad los obreros para hacerse con la hegemonía política en el seno del movimiento campesino, estableciendo la alianza entre obreros y campesinos bajo su dirección. En otras palabras: la revolución rusa sólo podía triunfar y realizar sus tareas revolucionarias si los trabajadores conquistaban el poder político y establecían un Estado obrero, apoyándose en su alianza con el campesinado trabajador.La teoría de la revolución permanente proclama por tanto que, debido a vínculos que atan a la burguesía llamada “nacional” o “liberal” en los países subdesarrollados al imperialismo extranjero por una parte, y a las antiguas clases poseedoras por la otra, las tareas de la revolución democrático-burguesa (revolución agraria, independencia nacional, libertades democráticas, unidad nacional) sólo pueden realizarse mediante la instauración de un gobierno de los trabajadores, apoyado en el campesinado trabajador. Pero Trotsky no le daba mayor importancia al problema de la construcción del partido que pudiera dirigir a las masas a la revolución, y confiaba en una pronta unificación de los bolcheviques y los mencheviques.
EL PARTIDO DE LENIN Y TROTSKY
Habrán de pasar catorce años de lucha fraccional, de acerca-mientos y distancias para que Trotsky cambie su posición. Dos revoluciones serán necesarias para que Trotsky saque la conclusión de que sin el Partido, la insurrección espontánea de las masas jamás podría tomar el poder. Una nueva Revolución estalla en Rusia en febrero de 1917 y en abril, Lenin, tras su llegada del exilio, hace pública su posición a favor de una República de soviets de diputados obreros, campesinos y labradores en todo el país, de abajo hacia arriba. Tal planteo, expuesto en sus célebres Tesis de Abril se correspondía íntegramente con la teoría de la revolución permanente de Trotsky. Trotsky mantiene poco tiempo después una entrevista con Lenin, a quien manifiesta su renuncia a lograr una unión entre mencheviques y bolcheviques. Sin embargo Trotsky no ingresa automáticamente en el Partido sino que funda la interdistrital de Petrogrado, junto a varios líderes de la época, como Joffe, Riazanov, Lunacharsky, Pokrovsky, quienes no integraban a grupos bolche-viques ni mencheviques. Pero esta situación no durará mucho, y comprendiendo la importancia del partido para el triunfo de la revolución el VI Congreso del Partido Bolchevique será el marco para la fusión con el grupo de los interdistritos. Lo imposible se había hecho realidad, Trotsky se había hecho bolchevique. Lenin diría el 14 de noviembre de 1917 refiriéndose a él: “Hace mucho que Trotsky comprendió que era imposible una unión con los menche-viques y, desde entonces, no ha habido otro mejor bolchevique que él”. Se producía así la fusión de los dos grandes dirigentes. La concepción de la revolución de Trotsky y la concepción del partido de Lenin llegaban a una síntesis. La Revolución estaba a la vuelta de la esquina.
EL PODER Y LA GUERRA CIVIL Había pasado poco más de un mes desde que los obreros tomaron el poder en Rusia en 1917, cuando la joven revolución sufrió el primer ataque imperialista. El 12 de diciembre de 1917 tropas inglesas y francesas ocuparon el puerto Murmansk en el norte de Rusia. Era el comienzo de lo que sería la invasión de 14 ejércitos imperialistas para derrotar la revolución socialista, y el inicio de una guerra civil que duró tres años. Desde 1918 hasta 1921 la Rusia soviética sufrió los embates de los ejércitos extranjeros aliados a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas. Tropas alemanas, inglesas, francesas, japonesas, checoslovacas, polacas, etc. intentaron a toda costa derrotar la revolución y evitar que se propagara al resto de Europa. Para enfrentar esta agresión el poder soviético apeló a la movilización de los obreros y campesinos de Rusia. En Enero de 1918, un decreto dispone la creación del Ejército Socialista “…desde abajo, en base al principio de elección de los oficiales y del mutuo respeto y la disciplina entre camaradas”. En marzo de 1918, Trotsky es designado Comisario del Pueblo (ministro) para la Guerra, desde se abocó a la tarea de organizar, bajo el fuego enemigo, el Ejército Rojo. El triunfo de la Guerra Civil encuentra a Trotsky en lo más alto de su prestigio y también en el punto más alto de su colaboración política en equipo con Lenin. Sin embargo, el saldo de la sangrienta y costosísima guerra civil, la enfermedad de Lenin y los cambios en la composición del partido, anticipaban la dura etapa por venir: la lucha contra la burocratización en el seno del partido y la degeneración ideológica del mismo.
El 24 de Marzo habrá múltiples actos y marchas para repudiar el golpe genocida y recordar la lucha de los 30.000 compañeros desaparecidos. El gobierno K usará una vez más los derechos humanos para ocultar que paga la deuda trucha y prepara más ajuste. En lo esencial, todos los gobiernos desde la dictadura -incluido éste- continuaron el modelo de entrega. Para enfrentar esa realidad, el 24 vamos a reventar la Plaza de Mayo y las plazas de todo el país.
Martín Torres
A medida que se acerque la fecha, crecerán los debates sobre el golpe del ’76. Como cada año, se volverá a plantear la relación de aquel negro proceso con la actualidad. Para quienes fuimos parte de la lucha contra la represión no se trata de una discusión caprichosa. Las conclusiones que saquemos determinarán los objetivos por los cuales peleamos, expresados en la propia movilización del 24 de Marzo.
74, 75, 76. LA IMPUNIDAD DE AYER La represión había empezado antes del golpe. Desde 1974, con Perón en el gobierno, la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) asesinó a más de 3.500 luchadores obreros, estudiantiles y populares. El primer asesinato múltiple lo sufrió el PST en Pacheco, cuando un grupo de matones de la UOM ametralló nuestro local y asesinó a tres compañeros. El máximo ejemplo fue la heroica huelga de Villa Constitución en el 75, reprimida por la Triple A, asesinando a más de 30 trabajadores. Cuando las huelgas obreras por salario se llevaban puesto al ministro Rodrigo y quedaba a la vista la impotencia del gobierno de Isabel Perón para derrotarlos, los capitalistas apostaron al golpe. Cientos de campos de tortura, miles de asesinados, niños arrebatados a sus madres y entregados a los represores, miles de exiliados en el exterior o en pequeñas localidades del interior... La dictadura llevó a la máxima expresión una represión que ya existía sobre los sectores obreros y populares, los dirigentes sindicales combativos, la militancia social y las organizaciones políticas, sobre todo de izquierda. Nuestro antecesor Partido Socialista de los Trabajadores (PST) fue ilegalizado y más de 100 compañeros, asesinados. Fueron años de actividad clandestina, arriesgando la vida para presentar un habeas corpus o para organizar calladamente la resistencia a la dictadura en lugares de trabajo, barrios, facultades...
LA IMPUNIDAD DE HOY Han pasado más de tres décadas, pero los aspectos fundamentales de aquella impunidad se mantienen. En nuestro país alrededor del 90% de los genocidas sigue en libertad o goza de insultantes arrestos domiciliarios. Hay cientos de efectivos de la Policía Bonaerense que fueron parte de la represión. Julio López no aparece. Jueces y funcionarios de la justicia que apañaron a los genocidas siguen en sus puestos. Ni hablemos de dirigentes políticos, empresarios y sindicales que apoyaron el golpe. Sean del gobierno o de la oposición, casi todos están impunes. Pero junto con eso, se reprime a los sectores obreros que pelean, como lo muestra Kraft-Terrabusi y las patotas sindicales, como las que conformaron la Triple A, actúan en el subte, contra la UCRA en Retiro, en el INDEC, etc, etc. Al contrario de sus discursos, donde hacen una pérfida utilización política de la bandera de los derechos humanos, la impunidad es “política de Estado” con los K.
LA ENTREGA DE AYER La dictadura dio pasos muy grandes en la entrega del país a las multinacionales y el imperialismo. Imponer ese modelo fue precisamente uno de los objetivos del genocidio. La deuda externa creció de 7 mil a 44 mil millones de dólares, bajo un régimen que obligaba a las empresas estatales a pedir prestado para quedar a expensas de los usureros norteamericanos. El control de los grandes bancos sobre las finanzas del país se multiplicó. La reconversión industrial, que garantizó las ganancias de los capitalistas y dejó en la calle a miles de trabajadores, también se dio en aquellos días. No por casualidad, a los pocos días del golpe el FMI liberó un crédito de alrededor de 1.000 millones de dólares. Fueron impulsores y cómplices del genocidio. La crisis del petróleo golpeaba al capitalismo en el mundo y al norteamericano en particular, los imperialistas definieron descargarla sobre los países atrasados y los trabajadores. La dictadura vino a sostener un modelo a la medida de los deseos imperialistas.
LA ENTREGA DE HOY El modelo que comenzó a aplicar la dictadura, tras su caída fue mantenido en sus pilares esenciales por todos sus continuadores elegidos en elecciones. El PJ y la UCR se convirtieron en la garantía de los grandes empresarios. Tras la crisis del 2001, los Kirchner, oportunistas surgidos del riñón del PJ, tuvieron que modificar su discurso para sintonizar con el ánimo generalizado de hartazgo con el ajuste y los planes anteriores. Pero desde Santa Cruz primero y ahora desde la Casa Rosada, siempre fueron parte de este modelo de hambre y miseria. El comienzo del año con un gobierno hablando del Bicentenario mientras utiliza hasta el último peso para pagar la deuda externa; los subsidios más altos de toda la historia para las empresas de transporte mientras viajamos como animales; la escandalosa entrega del petróleo que se mantiene. Y los trenes. Y las mineras. Y los alimentos en manos brasileñas. Y todo, todo entregado. Esta es la verdad, y se ve cada vez más.
CONTRA LA ENTREGA Y LA IMPUNIDAD QUE SIGUEN, EL 24 TODOS A LA MARCHA
La bronca de millones por la inflación, los despidos, el ajuste, los salarios miserables, refuerza la pelea inclaudicable que venimos sosteniendo. Las posibilidades de hacer una gigantesca movilización a Plaza de Mayo, con correlatos en todo el país, están a nuestro alcance. Seguramente habrá que enfrentar maniobras delgobierno. Desde el MST impulsarmos este 24 como integrantes del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, espacio unitario que desde hace años organiza las convocatoria más masivas. Hay que organizar actividades en escuelas, facultades y profesorados, llevando estos debates a miles de jóvenes que se suman a esta lucha y serán decisivos en el futuro. No hay tiempo que perder. Ttrabajemos con toda fuerza para que el 24 reventemos la Plaza de Mayo y todas las plazas del país contra la entrega y la impunidad de ayer y de hoy.
EL MST RUMBO AL 24 DE MARZO
Jueves 25/2, 18 hs -Reunión abierta para preparar el 24 de Marzo - Profesorado Joaquín V. González - Convoca MST, presidencia del Centro de Estudiantes JVG.
Viernes 26/2, 18 hs -Reunión abierta para preparar el 24 de Marzo - Facultad de Psicología UBA - Convoca MST, secretaría de DDHH del CEP.
Jueves 4/3, 18 hs -Perú 439, Capital Antes del golpe. Las luchas obreras y la pelea contra la Triple A. Con protagonistas de la huelga de Villa Constitución, miitantes del PST de Córdoba y Guillermo Pacagnini.
(Atención cambio de fecha)
Miércoles 10/3, 18 hs -Perú 439, Cap. La situación bajo la dictadura, los debates de la época y la militancia del PST. Charla-debate con Marcelo Parrilli, abogado de DDHH y legislador porteño, y Pablo Vasco.
Jueves 18/3, 18 hs -Perú 439, Cap. La caída de la dictadura. Desde 1982 a la actualidad. Con Vilma Ripoll y Alejandro Bodart.
A principios del siglo XX morían las trabajadoras de Chicago para que la opresión quedara al descubierto. Hoy, son millones las que desde diferentes realidades tuercen los destinos a través de luchas históricas. Hace casi un siglo, la incansable revolucionaria alemana Clara Zetkin propuso celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Así lo aprobó la IIª Conferencia Mundial de Mujeres Socialistas en 1910 y desde entonces se celebra el 8 de Marzo como nuestro día. Hoy millones de mujeres estamos emprendiendo rebeliones en nuestros trabajos, en nuestras escuelas y en nuestros hogares. Así lo hacen las trabajadoras de la salud en momentos decisivos, las vecinas de Andalgalá contra la minería contaminante por el derecho a la vida; las familiares de las victimas de la trata contra el horizonte de la impunidad; las heroicas mujeres de la lucha por los Derechos Humanos; las trabajadoras del subte; las docentes que enfrentan los planes de destrucción de la educación pública; las desocupadas que salen a la calle por trabajo digno. Y en todo el mundo aparecen heroicas presencias, como las mujeres en Haití que enfrentan el hambre y la opresión de su pueblo. En el día internacional de la mujer, a todas ellas y tantas otras que muchas veces en forma anónima emprenden luchas transforma-doras, les rendimos nuestro homenaje. Sobre todo hoy este rol transformador se vuelve imprescindible, cuando miles de mujeres y niñas son explotadas en los empleos y hogares, o son desaparecidas por redes de trata; mientras miles de mujeres seguimos muriendo por abortos clandestinos o por falta de acceso a anticonceptivos. En ese sentido, cada lucha emprendida significa un avance hacia una mayor hermandad entre las mujeres trabajadoras.
LAS MUJERES Y LA POLÍTICA Los voceros del “establishment” aparecen hablan sobre el “nuevo rol” de las mujeres en este milenio, refiriéndose a mujeres poderosas como la criminal Condoleezza Rice, la imperialista Hillary Clinton, y sin ir más lejos la presidencia de CFK en Argentina, quien arma campañas en base al “protagonismo femenino” mientras da garantías al Vaticano de penalizar el aborto, y rifa las reservas para pagar una ilegitima deuda externa que nos empobrece día a día. Así, nos quieren hacer creer sobre una falsa inclusión, en un espacio que nos está vedado. Porque estas mujeres representan la política de los grupos de poder, y no la de las que precisamos el cambio. No nos dejemos engañar, las mujeres siempre hemos participado en la política, encendiendo la mecha en la Revolución Rusa impulsando las primeras manifestaciones, protagonizando históricas huelgas textiles en el siglo XIX, de telefónicas y empleadas domésticas a principios del XX, y en las actuales luchas obreras, estudiantiles y docentes. No permitimos que nuestros compañeros bajaran a los brazos en la histórica huelga ferroviaria en 1919, en villa constitución en 1975, en el “Argentinazo” en el 2001 y en tantas otras. Somos las mujeres trabajadoras y luchadoras, las que mejor comprendemos que «lo personal es político», que nuestra realidad, la de nuestro hogar, no es sino producto de relaciones de poder, políticas y económicas, imposibles de combatir individualmente, porque nuestros derechos los defendemos mejor, y únicamente, juntas.
COMPAÑERO LÁZARO DUARTE ¡PRESENTE! Lázaro fue asesinado por una patota del MPN neuquino en plena democracia K. El ataque sigue impune por el rol encubridor de los gobiernos nacional y provincial y la justicia que mira para otro lado.
Sobisch, el ex gobernador y candidato a presidente no puede eludir su responsabilidad política. La muerte de Lázaro trajo congoja entre las filas militantes, pero también el reconocimiento de un ejemplo a seguir. Con sus 80 años y más de 20 militando estaba presente en todas las actividades fue siempre solidario con los que lo rodeaban. Hoy el Poder Judicial busca consagrar la impunidad, Quienes fuimos sus compañeros en el MST y también todas las organizaciones sociales y políticas debemos seguir reclamando justicia.
¿CÓMO LO MATARON Y POR QUÉ? Neuquén, al igual que muchas provincias o municipios del gran Buenos Aires, se maneja con caudillos y con un régimen autoritario, de represión a los que cuestionan y luchan, valiéndose de policías o grupos de choque. Hace 2 años ya, la provincia se vio convulsionada por el repudio provincial y nacional que generó el asesinato de Carlos Fuentealba, un docente que reclamando por sus derechos fue ejecutado por la policía en la ruta. La reacción popular y las masivas movilizaciones realizadas truncaron las ambiciones de Sobisch de ser un candidato con aspiraciones presidenciables. Este hecho generó además rencor político del MPN hacia todos los sectores sociales, sindicales y políticos que luchamos por justicia, logrando encarcelar al autor material, el cabo Poblete y luchando porque además pague el ex gobernador que había dado la orden de desalojar la ruta. A su vez, la justicia que nos había sacado la posibilidad de presentarnos a las elecciones nos puso en la necesidad de realizar una campaña de afiliación. Fue entonces que, hace 2 años ya, Lázaro Duarte, quien vivía en la provincia de Buenos Aires se dispuso a ir a reforzar la actividad de los compañeros de Neuquén. Para lograrlo realizamos actividades frente al hospital y en los barrios, acciones que pusieron muy nerviosos a numerosos punteros que vieron invadidos sus “cotos”. Era una madrugada de enero y Lázaro junto al “Cordobés” dormían en el local central, cuando alguien se acercó a la puerta y dijo venir de parte de los dirigentes de la regional, a quienes mencionó por su nombre. A través de este engaño atacaron al compañero que abrió la puerta. Lázaro, que dormía, despierta al escuchar los gritos y sin dudar sale a defender a su compañero y es apuñalado. Los agresores escaparon en un auto que los esperaba afuera. Lázaro es internado con numerosas heridas que tocan su corazón y demás órganos vitales. El MST en Neuquén y en el resto del país comienza una campaña por el esclarecimiento y que la causa no se caratule como un robo sino como lo que fue, un atentado a un local partidario “en democracia”. Los familiares de Lázaro viajaron para acompañarlo al igual que Vilma y dirigentes nacionales. Todos seguimos la evolución de su salud pero lamentablemente tras un mes de luchar por su vida, fallece.
LA (in)JUSTICIA Rápidamente funcionarios, policías y medios salieron a decir que fue un robo, un hecho delictivo común. ¿Alguien puede pensar que hay algo de valor en un local de izquierda claramente identificado? ¿Cómo sabían los nombres de los militantes? ¿Por qué después del ataque no se llevaron nada? Mientras Lázaro la peleaba, la justicia negaba que fuera un hecho político, se dejó pasar tiempo valioso; los jueces y fiscales amigos del poder trataron y tratan de desviar y cajonear la causa en un claro intento de consagrar la impunidad.
LÁZARO, UN EJEMPLO DE MILITANCIA Y COMPAÑERISMO A pesar de lo doloroso de la situación y de seguir luchando por justicia, también nos permitimos un momento de reflexión sobre qué tipo de militancia hace falta para transformar la sociedad. Muchos somos los que no nos resignamos a un país que podría alimentar a 400 millones de personas y tiene hambrientos. En un mundo con 1.000 millones de personas que no tienen para comer y con potencias que nos están empujando a la catástrofe ecológica. Los medios y el imperialismo tratan de que la sociedad, los trabajadores y los sectores más humildes no participen en la vida política porque desean profundamente que nada cambie y seguir con este sistema de hambre y caos. Muchos reproducen esas campañas acostumbrados a tanto engaño y entrega de los partidos del sistema. No militar, no involucrarse, no participar y que la gente tenga escepticismo de que las cosas cambien es lo que ellos quieren que pienses. Lázaro era un militante por el Socialismo. Militando en Morón desde hacía más de 20 años estaba siempre en primera fila para encabezar todas las actividades que el partido le proponía ya sea salir a pintar, participar de las movilizaciones o hacer volanteadas, nunca se quedaba quieto en un lugar. Su vitalidad era contagiosa. Callado, aunque muy atento, sus compañeros más cercanos destacan que se aseguraba de cada militante estuviese cómodo. Era herrero de oficio y estaba siempre dispuesto a hacer las reparaciones que hicieran falta en el local. Le costaban las cuestiones de politización y reuniones, pero no faltaba. Viajó por muchas provincias ayudando en tareas de legalidad electoral que era una de sus especialidades. Lázaro tenía juveniles 80 años al momento de dejarnos, hace 2 años ya, pero su abnegación militante es un legado de nuestra tradición partidaria así como su eterna sonrisa que nos sigue iluminando. Ese compañerismo, esa moral y ética fue la que lo llevó a que lo terminaran apuñalando. Con sus 80 años no dudo en enfrentarse a mano limpia, en trenzarse con 3 patoteros que estaban atacando a su compañero en su local. No solo hay que tener coraje, también hay que saber, hay que sentir que la vida del compañero se defiende con la propia, que si tocan a uno nos tocan a todos. Lázaro lo sabía; Lázaro lo sentía y ese es su ejemplo y su legado. Las nuevas camadas de luchadores que día a día se incorporan a la lucha, enfrentando al gobierno, las patronales, los sindicalistas vendidos tienen por delante nuevos para dar. Primero ver que en los vaivenes de la lucha a veces se gana, las más de las veces se pierde y lo que se gana al tiempo te lo van a querer sacar. Para obtener triunfos permanentes para los trabajadores, tenemos que prepararnos para gobernar. Sólo terminando con el PJ, la UCR y los partidos del sistema capitalista podemos dar vuelta la tortilla, que no haya hambre ni desocupación. Que tengamos una educación y salud que esté al servicio de las necesidades de las mayorías y no ser de calidad cuando son para los que tienen plata. Los grandes grupos económicos que amasan fortunas con la explotación de los trabajadores van a querer que sigan gobernando sus amigos. Necesitamos construir una herramienta política para que no gobiernen más los que generan desocupación, hambre y explotación. Necesitamos una organización que sea capaz de enfrentar las patotas y las policías que reprimen a los luchadores. Necesitamos un lugar donde todos los luchadores, provengan de donde provengan, se sientan cuidados, en un lugar donde pueden hablar y ser escuchados, donde sean parte de las decisiones. Necesitamos esa izquierda, militante y combativa, que en cada gremio lucha por la unidad de los trabajadores con la mayor democracia sindical. Necesitamos construir ese partido con miles de Lázaro. Es la tarea que encaramos desde el MST. En este aniversario saludamos a su hijo Luis, militante del MST. También a su esposa Rufina, a Ana, hermana de Luis y a sus hijos Nahuel y Daniel. Vamos a seguir exigiendo el fin de la impunidad y el castigo a los responsables materiales y políticos del asesinato. Compañero Lázaro ¡Hasta el socialismo siempre!
En este nuevo aniversario de su desaparición física, recordamos y homenajeamos al principal dirigente histórico de nuestra corriente, reivindicando su dedicación a la construcción del Partido y la Internacional.
Rubén Tzanoff
El 25 de enero de 1987 falleció el compañero Nahuel Moreno, nuestro dirigente histórico y fundador de la corriente con la que nos identificamos. Moreno fue un incansable constructor de la Internacional y el partido para la revolución socialista, en la Argentina y en otros varios países del mundo. Siempre lo hizo con la obsesión de abrirse camino en la clase obrera y de responder correctamente a los hechos de la Revolución Mundial. Moreno fue un fiel continuador de Trotsky, manteniendo y actualizando sus enseñanzas y formando en ellas a miles de compañeros en la Argentina y en todo el mundo. A la pasión que ponía en la tarea de construir el partido cotidiana y pacientemente la acompañaba, como la sombra al cuerpo, la elaboración teórico política. Moreno es autor y coautor de una extensa obra que abarca distintos aspectos de la vida revolucionaria. Moreno estudiaba meticulosamente la realidad con sus contradicciones con el objetivo de elaborar la mejor política para impulsar la movilización y construir el partido. Moreno era fanático de organizar el partido con lo mejor de la vanguardia obrera y juvenil (ver “Cómo se gana a la vanguardia “) Lo hacía de cara al movimiento de masas, escapando tanto del sectarismo como del oportunismo que desarrollan otras organizaciones de izquierda. Moreno nos legó una tradición, un método y una extensa elaboración teórico política que lo tenía como protagonista, pero que también se caracterizaba por tener un fuerte basamento en la elaboración colectiva, el trabajo en equipo y la más sincera y descarnada crítica de los errores cometidos, tanto de los propios como de los “ajenos”. Sus enseñanzas, están más vigentes que nunca. Por todos estos motivos, lo seguimos reivindicando y valorando, totalmente alejados del culto a la personalidad fomentado por el stalinismo. En Argentina, en Brasil y en muchos países del mundo, principalmente en América Latina, hay organizaciones, dirigentes, cuadros y militantes no organizados que se reivindican morenistas. Nosotros, desde el MST, a 23 años de la desaparición física de Nahuel Moreno, le volvemos a rendir homenaje como todos los años, con charlas, la Guardia de Honor en la Chacarita y, fundamentalmente, construyendo el MST y el Reagrupa-miento Internacional de los Revolucionarios con los sólidos pilares teóricos y políticos que nos dejó.
UN ADELANTADO EN DESTACAR EL PROBLEMA DE LA DEUDA EXTERNA Hoy los Kirchner y la oposición de derecha se enfrentan por quién preside el Banco Central y con qué mecanismos del régimen se decide, pero no cuestionan el pago a los usureros. Nosotros afirmamos hace años, sistemática y consecuentemente, que la cuestión de fondo es no pagar la deuda externa. Este planteo hizo que durante años, con el viejo MAS, fuéramos reconocidos como “Los locos del no pago”, bandera que nunca dejamos de levantar. Y, Moreno fue uno de los primeros dirigentes políticos en destacar la importancia de no pagar la deuda externa. Son muchos los escritos que así lo demuestran. Sólo vamos a tomar dos casos, a modo de ejemplo. En su libro “1982: Comienza la Revolución” Moreno analizó la caída de la dictadura militar, las perspectivas que se abrían en la situación nacional y la política con la cual debían intervenir los socialista revolucionarios a partir de la derrota de la dictadura militar. Así Moreno destacó la importancia decisiva de la lucha antiimperialista y de la consigna por el no pago: “Dentro de este programa para hacer la revolución socialista se destacan nítidamente tres grupos de consignas de transición de importancia fundamental: las que van contra el imperialismo, las que van contra el nuevo régimen político de la burguesía, y las que responden al gran problema democrático no resuelto: el genocidio. Contra el imperialismo, mientras seguimos manteniendo nuestras consignas tradicionales (expropiación de los monopolios imperialistas industriales, comerciales y financieros, ruptura de los pactos políticos y militares que nos atan a él; como la OEA, el TIAR, Río de Janeiro, etc.) levantamos una gran consigna central: el no pago de la deuda externa. Esta consigna sintetiza en cierto sentido todas las demás, porque ataca a la expresión más tremenda de la explotación imperialista sobre el país y el pueblo. Si seguimos pagando, no habrá recuperación económica, ni salario, ni trabajo. Y plantea los restantes problemas: la necesidad de expropiar al imperialismo y sus socios nacionales para evitar el sabotaje económico, tanto como la necesidad de armar al pueblo para enfrentar una eventual represalia del imperialismo mundial y, finalmente, la de imponer un gobierno obrero u obrero y popular que la lleve a cabo» La revista El Periodista (Ediciones de la Urraca. Año 2, Nº 75, febrero 1986) le hizo un reportaje a Moreno en el que denunciaba la política pro imperialista del gobierno radical. A medida que crecía el malestar en el movimiento obrero se repetían las huelgas de la CGT, con Ubaldini a la cabeza de 13 paros generales contra la política de Alfonsín. La CGT llegó a realizar una huelga general en cuyo programa figuraba el reclamo del no pago de la deuda. A continuación reproducimos una parte de esa entrevista: “Fuimos los locos de la deuda externa, en contra de todos los partidos de izquierda que decían que con este tema no pasaba nada […] Para pagar la deuda externa, la Argentina tiene que endeudarse cada vez más y la situación se hace explosiva. […] Coincidimos con Ubaldini, que ha demostrado tener la virtud de decir frases contundentes, en que el primer paso para resolver la crisis económica es reactivar la economía y para esto es necesario dejar de pagar. No paguemos la deuda, comencemos a producir, terminemos con la evasión de divisas, nacionalicemos la banca y esto permitirá aumentar la producción y luego podremos discutir con criterio nacional si se paga o no se paga. Yo estoy con la posición de que no hay que pagar […] Es una medida revolucionaria y por eso hemos hablado de la segunda independencia”.
“Yo no creo que sea inevitable el triunfo del socialismo. Creo que el resultado depende de la lucha de clases, en la cual estamos inmersos. Y que, entonces, lo indispensable es luchar, luchar con rabia para triunfar. Porque podemos triunfar. No hay ningún dios que haya fijado que no podemos hacerlo.”
Autor: Prensa Marea Socialista 21 de Enero de 2010
Como tributo al gran dirigente revolucionario Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), quien fue líder de la Revolución de Octubre (1917) y del Partido Bolchevique y que el 21 de enero de 1924, murío en la aldea de Gorka (Rusia), reproducimos abajo su proyecto de decreto sobre el control obrero que hoy tiene vigencia para la revolución Bolivariana.
1. Queda establecido el control obrero sobre la produción, consevación y compraventa de todos los productos y materias primas en todas las empresas industriales, comerciales, bancarias, agrícolas, etc., que cuenten con cinco obreros y empleados (en conjunto), por lo menos, o cuyo giro anual no sea inferior a 10.000 rublos. 2. Ejercerán el control obrero todos los obreros y empleados de la empresa, ya directamente, si la empresa es tan pequeña que lo hace posible, ya por medio de sus representantes, cuya elección tendrá lugar inmediatamente en asambleas generales, debiendo levantarse actas de la elección y ser comunicados los nombres de los elegidos al gobierno y a los Soviets locales de diputados obreros, y campesinos. 3. Queda absolutamente probibida la interrupción del trabajo de una empresa o industria de importancia nacional (véase § 7), así como la modificación de su funcionamiento, sin autorización de los reprentantes elegidos por los obreros y empleados. 4. Todos los libros de contabilidad y documentos, sin excepción, así como todos los almacenes y depósitos de materiales, herramientas y productos, sin excepción alguna, deben estar abiertos a los represetantes elegidos por los obreros y empleados. 5. Las decisiones de los representantes elegidos por los obreros y empleados son obligatorias para los propietarios de las empresas y no pueden ser anuladas más que por los sindicatos y sus congresos. 6. En todas las empresas de importancia nacional, todos los propietarios y todos los representantes elegidos por los obreros y empleados para ejercer el control obrero responden ante el Estado del riguroso mantenimiento del orden, de la disciplina y de la protección de los bienes. Los culpables de incuria, de ocultación de stocks, balances, etc., serán castigados con la confiscación de todos sus bienes y con penas de reclusión que pueden llegar a cinco anos. 7. Se declaran empresas de importancia nacional todas las que trabajan para la defensa o están relacionadas de algún modo con la producción de artículos necesarios para la subsistencia de las masas de la población. 8. Los Soviets locales de diputados obreros, las conferencias de comités de fábrica y las de comités de empleados dictarán, en asambleas generales de sus representantes, reglas más detalladas de control obrero.
-------------------------------------------------------------------------------- * El Proyecto de decreto sobre el conrol obrero sirvió de base al proyecto de decreto confeccionado por el Comisariado del Pueblo del Trabajo y publicado, con enmiendas y adiciones, el 16 (3) de noviembre de 1917 en el núm. 178 de Pravda. El proyecto de decreto fue discutido el 14 (27) de noviembre del mismo año en la reunión del Comité Ejecutivo Cenral de toda Rusia y aprobado con enmiendas insignificantes. El 15 (28) de noviembre se discutió en una reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, publicándose el 16 de noviembre de 1917, con el título de Decreto sobre el control obrero, en el núm. 227 de Izvestia del CC de toda Rusia. [Nota de la Editorial]