CATAMARCA
Triunfo en Andalgalá del MST-Proyecto Sur
El propio Néstor Kirchner, hace pocos años, definió a la lucha contra Botnia como “causa nacional al mismo nivel que Malvinas”. Ahora, con Aníbal Fernández como punta de lanza, los K dicen que van a actuar “con el Código Penal en la mano”. Y el gobierno querella a los asambleístas por el corte de ruta que motorizó la agenda ambiental en el país.
En el camino de enfrentar estas políticas autoritarias y represivas, el MST participa de múltiples iniciativas. Una es la campaña por Segovia. Vilma Ripoll estuvo en los juicios a Bogado. Junto a Marcelo Parrilli también asistieron a los actos por Quebracho. Como diputado, Parrilli presentó proyectos por dirigentes como el docente Carlos Oroz, de Ademys, a quien quieren juzgar dos veces por el mismo hecho. Nuestra JS participa de la pelea por los estudiantes procesados. El Teresa Vive también está en radios abiertas, marchas y actos. Y no dejaremos de hacer todo esto y más.
Cientos de delegados de la mayoría de los países debatieron caracterizaciones y propuestas para disminuir los efectos del calentamiento global, pero fue un fracaso.
El gran teatro mediático, montado con millones de dólares por los propagandistas del capitalismo, no fue suficiente para esconder la principal contradicción que encierra el problema: el calentamiento global se produce por la emanación a la atmósfera de millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), que es un gas producto de la quema de combustible fósil (petróleo y sus derivados) para la producción de energía eléctrica (centrales termoeléctricas) o para mover vehículos. A mayor consumo de energía, mayor es la creación de riqueza, pues la mayor cantidad de energía producida es utilizada en la industria y en transporte, sectores estratégicos de la “economía real” del sistema capitalista, que no piensa ni puede resignar porque sencillamente se desintegra.
Justamente cuando toda la industria sucia, contaminante y obsoleta viene a funcionar al sur... donde los salarios son más bajos y los gobiernos más fáciles de corromper, porque entregan los suelos, los mares, los glaciares y el producto del trabajo de su pueblo en las fábricas, los campos y las universidades a la mentira del “desarrollo”, hecho a medida del imperialismo, injusto por donde se lo vea. Por ejemplo, la pastera Botnia, en Uruguay, utiliza una tecnología ya vieja y prohibida en Finlandia (su país de origen) por ser altamente contaminante; el glifosato, químico que se utiliza para fumigar la soja transgénica que mata todo lo que la rodea, está prohibido hace mas de 20 años en EEUU, donde fue creado para masacrar vietnamitas durante la guerra; las megamineras en la cordillera utilizan técnicas también prohibidas en los países centrales; y miles de ejemplos mas.